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Colombia en 2025: un año de rupturas, crisis y un país al borde de la decisión electoral

Colombia cierra 2025 como uno de los años más turbulentos de su historia reciente. La combinación de un deterioro sostenido de la seguridad, escándalos de corrupción en el corazón del Estado, una relación sin precedentes de tensión con Estados Unidos y una polarización social cada vez más profunda dejó al país en un punto crítico. Con el 2026 en el horizonte y las elecciones presidenciales aproximándose, el ambiente político quedó marcado por la incertidumbre y la confrontación.

El Gobierno del presidente Gustavo Petro transitó su tercer año enfrentando cuestionamientos internos y externos, mientras su promesa de “paz total” y transformación institucional chocó con una realidad compleja, violenta y fragmentada. Estos fueron los hechos y protagonistas que definieron el rumbo del país durante el año.

1. La crisis diplomática con Estados Unidos: un quiebre sin precedentes

El inicio de 2025 estuvo marcado por el deterioro acelerado de las relaciones entre Bogotá y Washington. La posesión de Donald Trump para su segundo mandato abrió un escenario de confrontación directa con el presidente Gustavo Petro, especialmente tras la implementación de una política migratoria más severa por parte de Estados Unidos.

La tensión estalló cuando el mandatario colombiano impidió el ingreso de aviones militares estadounidenses con migrantes deportados, alegando un trato indigno hacia los connacionales. La respuesta de la Casa Blanca fue inmediata: amenazas de sanciones comerciales, suspensión de visas a funcionarios del Gobierno colombiano y advertencias diplomáticas que pusieron en jaque la relación bilateral.

Aunque la crisis se desescaló parcialmente, el daño estaba hecho. En septiembre, Estados Unidos decidió descertificar a Colombia en la lucha contra las drogas, una decisión que no se tomaba desde hacía tres décadas. El aumento histórico de los cultivos ilícitos terminó de sellar el distanciamiento. Meses después, la inclusión del presidente Petro y de miembros de su círculo cercano en la lista Clinton profundizó el enfrentamiento y endureció el discurso oficial contra Washington.

2. Corrupción estructural: el caso UNGRD sacude al Gobierno

El mayor escándalo de corrupción del año tuvo como epicentro la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Las confesiones de su exdirector, Olmedo López, y del exsubdirector Sneyder Pinilla revelaron una red de sobornos, desvío de recursos y presunta compra de votos en el Congreso para impulsar las reformas del Gobierno.

Las investigaciones llevaron a la captura de excongresistas, a condenas judiciales y a la imputación de altos exfuncionarios del Ejecutivo. El caso escaló hasta salpicar a exministros y exasesores presidenciales, varios de los cuales terminaron privados de la libertad. El episodio dejó una profunda herida en la credibilidad del Gobierno y reforzó la percepción de corrupción sistémica.

3. Violencia en expansión y la reconfiguración del conflicto armado

Lejos de reducirse, la violencia se intensificó en amplias regiones del país. El fortalecimiento del Clan del Golfo, la expansión territorial del ELN y la fragmentación de las disidencias de las Farc marcaron un retroceso evidente en materia de seguridad.

Zonas como el Catatumbo, el Cauca, el Chocó y el Guaviare se convirtieron en escenarios de enfrentamientos, desplazamientos masivos y confinamientos. Las cifras fueron contundentes: decenas de masacres, un aumento alarmante del secuestro y más de 100.000 personas desplazadas, según organismos de derechos humanos.

La estrategia de paz total, eje central del Gobierno, quedó cuestionada ante la falta de resultados visibles y la persistencia de ataques contra la población civil y la Fuerza Pública.

4. El magnicidio que estremeció al país: la muerte de Miguel Uribe Turbay

El asesinato del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay marcó un punto de quiebre emocional y político. El atentado ocurrido en junio y su posterior fallecimiento en agosto revivieron los fantasmas del pasado violento del país y desataron una ola de rechazo ciudadano.

La investigación avanzó con rapidez, logrando la captura de los autores materiales y revelando vínculos con estructuras armadas ilegales. Aunque el caso sigue abierto, el magnicidio reavivó el temor por la seguridad de los líderes políticos en plena antesala electoral.

5. Álvaro Uribe y el juicio más mediático del siglo

El proceso judicial contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez monopolizó la agenda nacional durante meses. Tras una condena inicial que sacudió al país, el Tribunal Superior de Bogotá revocó la decisión y absolvió al exmandatario.

El fallo dividió aún más a la opinión pública y reconfiguró el escenario político, pues Uribe reapareció como candidato al Senado, consolidando su influencia en la contienda de 2026.

6. Un Gobierno expuesto: ministros, transmisiones y Benedetti

La inestabilidad en el gabinete presidencial fue otro rasgo distintivo del año. Cambios constantes, tensiones internas y el regreso de figuras polémicas generaron críticas permanentes. A esto se sumó la controvertida transmisión de consejos de ministros, que terminó siendo frenada por el Consejo de Estado.

7. Marchas, calles y redes: la polarización sin freno

2025 fue el año de la movilización constante. Marchas a favor y en contra del Gobierno, convocatorias opositoras y concentraciones oficiales reflejaron una sociedad profundamente dividida. La confrontación no solo se dio en las calles, sino también en redes sociales, donde el debate político alcanzó niveles de agresividad inéditos.

8. El proceso judicial contra Nicolás Petro

El caso del hijo del presidente avanzó en los tribunales, manteniéndose como un foco permanente de atención pública. Acusado de lavado de activos y enriquecimiento ilícito, Nicolás Petro afronta un proceso cuyo desenlace quedó programado para 2026, en medio de un fuerte impacto político para el Gobierno.

9. Reformas bloqueadas y choque de poderes

Las principales reformas impulsadas por el Ejecutivo enfrentaron obstáculos en el Congreso y la Corte Constitucional. La reforma pensional quedó en suspenso, la de salud fue archivada y la tributaria se hundió, obligando al Gobierno a declarar una emergencia económica.

10. Un país en modo electoral

El cierre del año dejó un escenario político saturado de precandidatos, alianzas en formación y estrategias en marcha. La campaña presidencial de 2026 comenzó de facto en 2025, en un contexto de desconfianza institucional, cansancio ciudadano y un país que busca definir su rumbo.

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