La contienda presidencial comienza a escalar en tono y confrontación. El exdirector de la Dian y hoy aspirante a la Casa de Nariño, Luis Carlos Reyes, volvió a lanzar duras acusaciones contra el exembajador en el Reino Unido y también precandidato presidencial Roy Barreras, en un episodio que mezcla denuncias judiciales, tensiones políticas y llamados directos al electorado.
Reyes decidió dirigirse públicamente a los simpatizantes de Barreras para recordar un episodio ocurrido durante su gestión al frente de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian). Según su versión, cuando ejercía como director de la entidad, el entonces presidente del Senado le habría recomendado una hoja de vida para ocupar la dirección de aduanas en Buenaventura, un punto estratégico en la lucha contra el contrabando.
La investigación de la Corte Suprema
El nuevo capítulo del enfrentamiento surge tras la decisión de la Corte Suprema de Justicia de cerrar investigaciones contra varios congresistas mencionados por Reyes, pero mantener abiertas las indagaciones contra Barreras, su exesposa —la congresista Gloria Arizabaleta— y el representante Jairo Castellanos, por presunto tráfico de influencias.
Reyes sostuvo que fue él quien denunció estos hechos ante la Fiscalía y posteriormente ante la Corte, y afirmó que la decisión de continuar con la investigación valida la gravedad de sus señalamientos. Según el exdirector de la Dian, la presión que habría recibido para nombrar a determinadas personas en cargos clave de aduanas configuraría un intento de interferencia indebida en una entidad fundamental para el control fiscal y el combate al contrabando.
“Me amenazó con partirme las piernas”
En declaraciones recientes, Reyes afirmó que Barreras lo habría amenazado directamente cuando se negó a realizar los nombramientos solicitados. Según su relato, el entonces presidente del Senado le habría advertido que le “partiría las piernas” si no designaba a sus recomendados en las direcciones de aduanas de Buenaventura y Cali, zonas consideradas neurálgicas en el control del comercio exterior.
El exdirector agregó que la hoja de vida entregada en ese momento, según dijo, habría aparecido posteriormente en un allanamiento relacionado con alias “Papá Pifuto”, señalado como uno de los principales articuladores de redes de contrabando en el país. Tras su salida del cargo, afirmó Reyes, la persona recomendada terminó siendo nombrada en la dirección de aduanas de Buenaventura.
Estas declaraciones han reactivado un debate político que combina acusaciones de corrupción, lucha contra el contrabando y transparencia en el manejo de entidades estratégicas del Estado.
Un mensaje directo a los votantes
Más allá de la dimensión judicial, Reyes aprovechó el momento para enviar un mensaje político directo. Señaló que los ciudadanos deben reflexionar cuidadosamente antes de respaldar candidaturas que, a su juicio, estén vinculadas a cuestionamientos éticos o judiciales. En su discurso, enfatizó que las diferencias ideológicas —de izquierda, centro o derecha— son legítimas dentro de la democracia, pero que lo que considera inaceptable es permitir que intereses asociados al contrabando influyan en el poder público.
El exdirector de la Dian insistió en que el control de las aduanas representa un punto crítico en la defensa de la economía nacional y que cualquier interferencia indebida en esos nombramientos podría facilitar redes ilegales que afectan la industria, el empleo y las finanzas públicas.
La respuesta de Roy Barreras
Por su parte, Roy Barreras ha negado categóricamente las acusaciones y ha denunciado a Luis Carlos Reyes por injuria y calumnia. El exembajador sostiene que los señalamientos carecen de fundamento y que forman parte de una estrategia política en el marco de la competencia electoral.
El choque entre ambos candidatos evidencia el nivel de polarización que comienza a marcar la carrera presidencial. Las denuncias cruzadas no solo impactan la imagen de los aspirantes, sino que también trasladan al escenario electoral discusiones que hoy están en manos de la justicia.
Un pulso político y judicial
Este enfrentamiento refleja cómo los procesos judiciales y las controversias éticas se convierten en armas políticas en épocas preelectorales. Mientras la Corte Suprema continúa su labor investigativa, el debate ya se instaló en la opinión pública.
La decisión final sobre la responsabilidad penal o disciplinaria corresponderá a las autoridades judiciales. Entretanto, el electorado observa un pulso que combina acusaciones graves, defensa jurídica y estrategia política en un momento decisivo para el país.

