A pocos días de la jornada electoral, un cruce de mensajes en redes sociales dejó al descubierto tensiones dentro del espectro político de la derecha colombiana. Aunque históricamente han coincidido en varias posturas ideológicas y en su oposición al gobierno del presidente Gustavo Petro, el Centro Democrático y el Movimiento de Salvación Nacional protagonizaron una discusión pública que refleja las disputas por el electorado y por las curules en el Congreso.
La controversia comenzó cuando Tomás Uribe Moreno, hijo del expresidente Álvaro Uribe Vélez, publicó un mensaje en el que hizo un llamado a la unidad electoral entre sectores de oposición. En su publicación cuestionó la lógica de dividir fuerzas políticas que comparten una postura crítica frente al actual gobierno y frente a lo que denominó “el heredero político” de Petro y del expresidente Juan Manuel Santos.
Uribe Moreno sugirió que fragmentar el voto podría terminar restando curules en el Congreso y debilitando a los sectores que buscan enfrentar al proyecto político del actual gobierno. En su mensaje invitó a respaldar las listas del Centro Democrático y la denominada gran consulta, destacando el liderazgo de la senadora Paloma Valencia dentro de esa estrategia política.
Aunque el mensaje no mencionaba directamente a ninguna colectividad, la reacción no tardó en llegar desde el Movimiento de Salvación Nacional. Su director, Enrique Gómez Martínez, interpretó las palabras como una referencia directa a su partido y respondió con un tono crítico. En su respuesta señaló que el hecho de que se mencionara la posibilidad de restar curules era, en sí mismo, un reconocimiento de que Salvación Nacional podría superar el umbral electoral y competir en el Congreso.
Gómez cuestionó además lo que considera contradicciones dentro de la estrategia política del uribismo, al advertir que algunos sectores que se presentan como oposición al “santismo” terminan, según él, coincidiendo con figuras o sectores que hicieron parte del gobierno de Santos. En ese contexto defendió la decisión de su movimiento de presentarse como una alternativa independiente y de no sumarse a determinadas consultas o alianzas electorales.
El intercambio subió de tono cuando Tomás Uribe volvió a intervenir en la discusión. En una nueva publicación afirmó haber revisado las posturas públicas de Gómez durante el gobierno de Juan Manuel Santos y aseguró no haber encontrado críticas relevantes de su parte en ese periodo. Además, lanzó cuestionamientos sobre algunas figuras políticas vinculadas al movimiento de Salvación Nacional, entre ellas el exministro Wilson Ruiz Orejuela y el exgobernador Juan Guillermo Zuluaga.
La respuesta de Gómez Martínez tampoco se hizo esperar. El dirigente defendió su trayectoria personal y profesional, señalando que durante el periodo mencionado estaba dedicado a su actividad empresarial, generando empleo y pagando impuestos. También recordó su lucha por esclarecer el asesinato de su tío, el dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado.
Más allá del tono del intercambio, el episodio refleja las tensiones que se viven dentro de los sectores de oposición en Colombia, especialmente en un momento en el que cada partido busca consolidar su espacio electoral y asegurar representación en el Congreso.
La situación cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que en los últimos meses varias figuras cercanas al uribismo han decidido abandonar el Centro Democrático para vincularse a Salvación Nacional. Uno de los casos más recientes es el de José Félix Lafaurie Rivera, quien decidió apartarse de la colectividad que ayudó a fundar tras expresar desacuerdos con algunas decisiones internas.
Con el proceso electoral cada vez más cerca, este tipo de confrontaciones públicas evidencia que la disputa no solo se da entre gobierno y oposición, sino también dentro de los mismos sectores políticos que buscan representar una alternativa frente al rumbo del país.

