La tensión en el estrecho de Taiwán volvió a escalar tras el inicio de amplios ejercicios militares del Ejército Popular de Liberación (EPL) en zonas estratégicas que rodean a la isla. Las maniobras, denominadas “Misión Justicia 2025”, incluyen entrenamientos con fuego real y han encendido las alertas tanto en Taipéi como entre países aliados, ante el temor de que se trate de un ensayo para una eventual operación militar de mayor envergadura.
Según información divulgada por las fuerzas armadas chinas, los ejercicios involucran destructores, fragatas, bombarderos, drones y unidades terrestres, que realizan simulaciones de ataque contra objetivos marítimos ubicados al norte y al suroeste de Taiwán. El despliegue contempla prácticas orientadas al bloqueo de puertos clave y al control de zonas consideradas estratégicas en caso de un conflicto.
El coronel Shi Yi, portavoz del Comando del Teatro Oriental del EPL, explicó que las maniobras buscan fortalecer la capacidad de combate conjunto mar-tierra, así como la toma de superioridad operativa en escenarios de alta intensidad. Entre los objetivos planteados se encuentran el aislamiento de áreas clave y el cierre de rutas marítimas y aéreas, un escenario que preocupa por su impacto en el comercio internacional.
Tras el anuncio de los ejercicios, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China endureció su discurso y advirtió que cualquier intento de frenar la “reunificación” de Taiwán con el continente está condenado al fracaso. Desde Pekín se acusó a actores externos de fomentar el separatismo en la isla mediante el suministro de armamento, una referencia directa a Estados Unidos, principal aliado y proveedor de seguridad de Taipéi.
Las tensiones se intensificaron luego de que la Casa Blanca aprobara recientemente una venta de armas a Taiwán valorada en 11.100 millones de dólares, decisión que generó una fuerte reacción del Gobierno chino. Pekín considera estas acciones como una injerencia directa en sus asuntos internos y una amenaza a la estabilidad regional.
Como parte del operativo, el EPL difundió un mapa con al menos cinco áreas alrededor de Taiwán donde se desarrollarán los ejercicios con fuego real y recomendó que aeronaves y embarcaciones civiles eviten ingresar a esos espacios durante el desarrollo de las maniobras. Autoridades taiwanesas señalaron que algunas de estas zonas se encuentran a menos de 12 millas náuticas de la costa de la isla, lo que afecta rutas internacionales de transporte marítimo y aéreo.
Desde Taipéi, la reacción no se hizo esperar. La portavoz presidencial, Karen Kuo, calificó los ejercicios como un acto de intimidación militar que amenaza la paz y la estabilidad en la región. En la misma línea, el Ministerio de Defensa de Taiwán informó que detectó la presencia de 89 aeronaves militares chinas operando cerca de su territorio en un solo día, la cifra más alta registrada desde octubre de 2024.
Las autoridades taiwanesas también reportaron el despliegue de 28 buques de guerra y guardacostas chinos, así como una flotilla de naves de asalto anfibio que operaban en el Pacífico Occidental, un movimiento que refuerza la percepción de una demostración de fuerza sin precedentes recientes.
En los últimos años, China ha incrementado de manera sostenida la presión sobre Taiwán en los ámbitos diplomático, económico y, especialmente, militar. El envío regular de aviones y buques alrededor de la isla, junto con ejercicios de gran escala, ha pasado a convertirse en una constante en la estrategia de Pekín para reafirmar su soberanía sobre el territorio.
Las relaciones entre ambas partes se deterioraron de forma significativa desde la llegada al poder del Partido Progresista Democrático en 2016. El actual presidente taiwanés, Lai Ching-te, en el cargo desde 2024, sostiene que Taiwán es una nación soberana, una postura que choca frontalmente con la posición del Gobierno chino y mantiene al estrecho de Taiwán como uno de los principales focos de tensión geopolítica a nivel mundial.


