Una conversación telefónica de casi una hora entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo estadounidense, Donald Trump, sorprendió este 7 de enero al escenario político regional y abrió un nuevo capítulo en la relación entre Colombia y Estados Unidos, marcada en las últimas semanas por fuertes cruces diplomáticos y señalamientos mutuos.
El diálogo, que se produjo luego de un periodo de alta tensión —con acusaciones desde Washington sobre presuntos vínculos del mandatario colombiano con el narcotráfico y cuestionamientos desde Bogotá a operaciones militares estadounidenses en el Caribe—, fue descrito como cordial y productivo. Así lo aseguró el embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, quien entregó detalles de la gestión que permitió concretar la llamada.
Una gestión silenciosa en Washington
Según explicó el diplomático, la comunicación directa entre ambos jefes de Estado fue el resultado de un trabajo sostenido de acercamiento político en Washington. Durante el último año, el equipo de la embajada colombiana sostuvo encuentros con decenas de congresistas de ambos partidos, con el objetivo de abrir canales de diálogo en medio del deterioro del clima bilateral.
Uno de los actores clave en este proceso fue el senador republicano Rand Paul, de Kentucky, crítico de algunas decisiones de Trump relacionadas con operaciones militares en el Caribe. De acuerdo con García-Peña, el legislador jugó un papel determinante al servir como puente informal entre ambos gobiernos.
“Nos preguntábamos cómo era posible que Trump hablara con líderes de todo el mundo y no con el presidente de Colombia”, relató el embajador. En ese contexto, Paul se comprometió a insistir directamente ante el mandatario estadounidense para facilitar una conversación con Petro.
El contacto y la confirmación de la llamada
La gestión dio resultados en la mañana del martes, cuando el senador republicano informó al embajador colombiano que había hablado con Trump y que este estaba dispuesto a dialogar con Petro. Poco después, se facilitó el contacto con una asistente de la Casa Blanca para coordinar la llamada.
El escenario fue planteado de inmediato al presidente colombiano, quien aceptó sin reparos. La conversación se concretó a las 5:00 de la tarde y se extendió por casi una hora. Según García-Peña, el tono fue respetuoso y constructivo, una percepción que, a su juicio, quedó reflejada en un mensaje posterior publicado por Trump, en el que agradeció el intercambio.
Impresiones y mensajes clave
De acuerdo con el embajador, Trump quedó particularmente impresionado con el relato de Petro sobre su trayectoria personal y su lucha contra el narcotráfico, así como con los esfuerzos del Gobierno colombiano en esta materia. El diplomático resaltó que el intercambio directo permitió que ambos mandatarios se escucharan sin intermediarios y despejaran malentendidos acumulados en semanas recientes.
“La llamada no fue improvisada. Fue el resultado de un trabajo persistente y coordinado, en el que participaron la Cancillería, el Ministerio de Defensa y, por supuesto, el liderazgo del presidente Petro”, señaló García-Peña.
Ante las versiones encontradas sobre el origen del contacto, el embajador precisó que la llamada fue realizada desde la Casa de Nariño hacia la Casa Blanca, una aclaración que buscó disipar especulaciones sobre quién tomó la iniciativa.
¿Un encuentro cara a cara?
Más allá del contacto telefónico, el embajador confirmó que ambos gobiernos ya adelantan gestiones para concretar una reunión presencial entre Petro y Trump en Washington. Según indicó, no existen obstáculos para que el presidente colombiano viaje a Estados Unidos y sostuvo que los trámites diplomáticos avanzan con normalidad.
La llamada, considerada por ambas partes como un primer paso para recomponer la relación bilateral, marca un giro en medio de un contexto complejo y abre la puerta a una agenda de diálogo directo entre Bogotá y Washington, en un momento clave para la política regional y la cooperación en materia de seguridad.


